¿Qué es un libro?

Un libro es la puerta del tiempo, el viaje interminable de quien no perecerá. De fuego, viento, agua y éter esta hecha la palabra de quien escribe. Todos los seres emergen de aquí. Por eso el verbo está al inicio de las cosas...

domingo, 9 de mayo de 2010

LAS CALLES DE MÉXICO, POR LUIS GONZÁLEZ OBREGÓN, obra publicada en 1923.







Con prólogo y elogios de don Carlos González Peña, don Rafael López y de Don Artemio de Valle-Arizpe, así como ilustraciones de Barda Sano y Molina, tengo entre mis manos este libro "Las calles de México" de Luis González Obregón, Ediciones Botas, 1944. (Imprenta Manuel León Sánchez).










Este libro, publicado por vez primera en 1922, contiene crónicas sobre las diversas calles del centro histórico de la ciudad de México, tal y como el autor las conoció y recorrió a principios del siglo XX.

Cronista incansable, González Obregón nos cuenta los relatos míticos, históricos o de sapiencia popular, que dieron nombre, santo y seña a las calles del centro de México.

En este obra podremos encontrar, en el libro I:
  1. Lo sucedido en la calle del Arzobispado, hoy de la Moneda.
  2. La calle del Puente de Alvarado (Donde narra la célebre historia de la Noche Triste, de Hernán Cortés).
  3. La llorona. (Donde recorre esta leyenda en la ciudad de México desde la Cihuacóatl indígena, hasta la Malinche española).
  4. La leyenda de la Virgen del Perdón que existe en la catedral de México.
  5. La leyenda de “el aparecido” de la plaza mayor. (Cuentan que en la mañana del 25 de octubre de 1593 apareció en la plaza mayor de México un soldado con uniforme filipino, el cual contó que estando en un garitón de Manila, en un instante se vio transportado al centro de México, sin saber como llegó a tal lugar).
  6. La historia de la Casa de los Azulejos.
  7. La calle de Don Juan Manuel. (Donde Don Juan Manuel recurre a un pacto diabólico para salvar su honra de marido).
  8. La Casa del judío, sucedido en la calle del cacahuatal. (Se narra la historia de D. Tomás Treviño y Sobremonte, judío que fue condenado a la hoguera).
  9. La leyenda de la Mulata de Córdoba, sucedido en la calle de la Perpetua. (Una mujer no envejecía a pesar de los años, acusada de hechicería fue condenada por el Santo Oficio y escapó de la cárcel en un navío que pintó con un carbón en una pared).
  10. La leyenda de la hermana de los Ávilas. Sucedido en la calle de la concepción. (Ahora la primera de Belisario Domínguez).
  11. La monja Alférez. Sucedido de la calle espalda de San Diego.
  12. El santo Ecce Homo del portal. Tradición del portal de los agustinos.
  13. Lo que aconteció a una monja con un clérigo difunto. Leyenda de la calle de Jesús María.
  14. La calle de la mujer herrada. Sucedido de la calle de la puerta falsa de Santo Domingo (ahora del Perú).
  15. La calle de Chavarría (2da del maestro Justo Sierra).
  16. El crimen de la profesa (sucedido de la calle de san José el Real).
  17. La calle de las canoas.
  18. Los Polvos del Virrey. Sucedido del portal de Mercaderes y esquina de Plateros.
  19. La calle de Olmedo (Ahora sexta de Correo Mayor).
  20. La cruz de los ajusticiados. Sucedido de la calle de Jesús Nazareno (ahora cuarta de la República del Salvador).
  21. Historia de la Plaza del Volador.
  22. El barbero de su excelencia. Tradición del Palacio Nacional.
  23. El cetro de Netzahualcoyotl. Sucedido en la calle de la cerca de Santo Domingo, ahora tercera de Belisario Domínguez. (Esta escena fue narrada al autor por D. Ignacio Manuel Altamirano).
  24. Leyenda y origen del nombre de las calles del Reloj (Ahora de la República de Argentina).

El libro cuenta con un Apéndice, donde se señalan los nombres antiguos de las calles de México por orden alfabético.

El Libro II de las Calles de México está subtitulado “Vida y costumbres de otros tiempos” y cuenta con un prólogo de Luis G. Urbina y comprende los capítulos siguientes:

  1. La ciudad colonal (1521-1821).
  2. La leyenda de los dos quemados.
  3. La calle de Juan Jaramillo.
  4. Las fiestas reales en la Plaza Mayor.
  5. Los puentes de las calles.
  6. La vida colonial en las calles y en las plazas.
  7. El toque de las campanas.
  8. Las calles del indio triste.
  9. El descendimiento y entierro de Cristo en 1582.
  10. La calle de Santa Catalina de Sena.
  11. La indumentaria colonial.
  12. Como ahorcaron a un difunto.
  13. La calle del Colegio de Cristo.
  14. Lo que costó a México el nacimiento de un infante. (Que narra los gastos que cubrió en fiestas y regalos la ciudad de México ante el nacimiento de un infante de la reina Ana de Austria, en marzo de 1658).
  15. Incendios memorables.
  16. Los ahorcados de Romita.
  17. El viernes de Dolores.
  18. La plazuela y calle del puente de Villamil.
  19. La calle y casa donde nació Fidel. (Donde habla de la casa de D. Guillermo Prieto).
El final del segundo libro, cuenta con otro Apéndice, con los nombres antiguos y modernos de las calles. Y en esta edición que tengo en las manos, se puede encontrar una “Loa Sacramental. En metaphora de las calles de México. Representada en las fiestas que celebro, en honra del Santíssimo Sacramento. Por Pedro Marmolejo. Año de 1365. Con licencia. En México, por Francisco Salbago, en calle de San Francisco. Aprobada por el Padre Luys de Molina, de la Compañía de Jesús, Qualificador del S. Oficio de la Inquisición”.




Sobre el autor

González Peña escribe en la introducción sobre Luis González Obregón: "Mucho debe nuestra patria a este solitario, sonriente y bondadoso maestro que, desde los años juveniles, ha agostado sus energías en archivos y bibliotecas, hurgando apolillados y amarillentos papeles; o bien en añosas calles y polvorientas plazas de barrio, investigando, por propia contemplación, las huellas del pasado”.

Luis González Obregón Estudió en la Escuela Nacional Preparatoria de la ciudad de México donde conoció a Ignacio Manuel Altamirano, quien le inició en el estudio de la historia. Fundó en 1885 el Liceo Mexicano Científico y Literario. Su obra se caracteriza por reconstruir la vida virreinal en México, reunir los antecedentes más remotos del movimiento independentista y la divulgación y crónica de la historia de la ciudad de México.

Publicó algunos artículos en semanarios y periódicos, como El Nacional, en los cuales narraba hechos anecdóticos de la ciudad de México, mismos que fueron reunidos en el año de 1891 en su libro México Viejo y consolidó su fama con Las Calles de México, publicada en 1922.

La calle llamada de la Encarnación en donde tenía su casa, fue rebautizada con el nombre de Luis González Obregón en 1923, siendo, hasta ese momento, el único mexicano que por sus méritos logró ser objeto de un homenaje en vida. Su obra comprende, entre otros, los siguientes:

Don José Joaquín Fernández de Lizardi, el Pensador Mexicano (1888), Breve noticia de los novelistas mexicanos en el siglo XIX (1889), El capitán Bernal Díaz del Castillo, biografía (1907), conquistador y cronista de Nueva España, Don José Fernando Ramírez, datos biográficos, reseña histórica de las obras del desagüe del valle de México, Los Precursores de la Independencia en el Siglo XIX, Don Justo Sierra, historiador (1907), Don Guillén de Lampart, La Inquisición y la Independencia en el Siglo XVII, Fray Melchor de Talamantes, Biografía y escritores póstumos, La Biblioteca Nacional de México, La Vida en México en 1810 (1911), Cuauhtémoc, Croniquillas de la Nueva España, Cronistas e historiadores (1936) y Novelistas mexicanos.





Algunas leyendas de "Las calles de México"



LA LEYENDA DEL APARECIDO



El cronista Luis González Obregón, escribe que "Refrene su espanto el lector, pues no se tratará aqui de una alma del otro mundo, sino de un misterioso personaje que apareció una mañana en la plaza principal de México, allá en el siglo XVI. (...) Cuentan que en la mañana del 25 de octubre de 1593, apareció en la plaza mayor de México un soldado con el uniforme de los que residían en las islas Filipinas, preguntando a quien pasaba, ¿quién vive? (...)Agregan que la noche anterior se hallaba tal centinela en un garitón de la muralla que defendía a la ciudad de Manila, y que sin darse cuenta de ello y en menos que canta un gallo, se encontró transportado a la capital de la Nueva España, donde el caso pareció tan excepcional y estupendo, que el Santo Tribunal de la Inquisición tomó cartas en el asunto". (Luis González Obregón, Las Calles de México, México, 1944. Editorial Botas. p. 30).







El PUENTE DE ALVARADO






"El origen del nombre de la calle de Puente de Alvarado, data de los primeros años de la Conquista. (...) La Historia abunda en muchos sucesos fabulosos; pero principalmente la historia de la Conquista de México está llena de cuentos y consejas. Falso es, entre otras cosas, que Cortés quemara sus naves, falso también que llorara bajo el famoso ahuehuete de Popotla, y falsísimo que Motecuhzoma sucumbiera víctima de una pedrada. Cortés barrenó las naves, no tuvo tiempo de derramar lágrimas en su fuga por la ciudad y antes de abandonarla ordenó la muerte de Motecuhzoma. Dice la leyenda que en la célebre retirada de los españoles, Pedro de Alvarado, al llegar a la tercera cortadura de la calzada de Tlacopan, "clavó su lanza en los objetos que asomaban sobre las aguas, se echó hacia adelante con todo el impulso posible, y de un salto salvó el pozo". Hecho tan inexacto como admirable, impuso el nombre a una de nuestras principales avenidas que todavía se llama del Puente de Alvarado". Luis González Obregón, "Las calles de México", México. Editorial Botas. 1944. p. 10




LA LEYENDA DE LA MULATA DE CÓRDOBA





Luis González Obregón narra la leyenda virreinal de la Mulata de Córdoba, la cual a pesar de los años no envejecía, por lo cual cobró fama de hechicera; le hacían poseedora de amplios poderes, como "el don de la ubicuidad". Procesada por el Santo Oficio, se dice, escapó de la cárcel donde era recluida al dibujar con un trozo de carbón un barco de velas y escapar en él. Gonzalez Obregón termina su leyenda con un poema de la época: "Cuenta la tradición, que algunos añosDespués de estos sucesos, hubo un hombre,En la casa de los locos detenido,Y que hablaba de un barco que una nocheBajo el suelo de México cruzabaLlevando una mujer de altivo porte.Era el inquisidor; de la MulataNada volvió a saber; mas se suponeQue en el poder del demonio está gimiendo.¡Déjenla entre las llamas los lectores" Luis González Obregón, "Las calles de México", Ed. Botas, México, 1944. p.68.

3 comentarios:

  1. Yo tenía ese libro herencia de mi abuelo.. ¿donde lo puedo conseguir en México?

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  2. Está en la Gandhi. http://www.gandhi.com.mx/index.cfm/Busqueda
    Cuesta 52 pesos.

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  3. También están disponibles en Porrua. Tienen muchos libros de Luis González Obregón, y muchos con un costo muy bajo.

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